martes, 30 de diciembre de 2014

Feliz 2015

¡Amores!

Cuando se piensa en un Año Nuevo es porque se estima que hay otro Viejo o anterior; un Año Pasado, transcurrido, ya vivido y colmado de instantes que ya no son ni volverán a ser de modo alguno.
No podrá existir un año renovado si acaso no soltamos lo que ya pasó; si no dejamos que los datos se aquieten de algún modo en la mente; si no abandonamos la tarea de arrastrar aún en contra de su voluntad a cada imagen de los hechos que hemos intentado trascender.
¿Cómo podríamos estrenar un nuevo año si vivimos el pasado como un eterno presente sin recordar que eso nada tiene que ver con aquí y ahora?
El pasado funciona como un muelle adónde se puede amarrar un bote; como un puerto que refiere a un sitio seguro; como un sitio al que mirar sin darse vuelta para no abrumarse con el océano que plantea el desafío de soltar amarras.
El pasado nos trae hasta aquí pero no sabemos en general cómo hacer para agradecerle la gestión y solicitarle que nos permita ser más allá de él.
¿Cómo recibir un Año Nuevo si aún no hemos soltado el anterior?
¿Cómo hacer para crear un Año diferente si sólo empleamos los mismos conflictos para el puntapié inicial?
Lo cierto es que no existe el "como hacerlo" porque un Año Nuevo no es el resultado de una fórmula pre-establecida sino de la aceptación del desafío que implica no repetir, no comparar, no juzgar; soltar, fluir, crear y permitir que la Vida nos sorprenda.
Con Amor,
Graciela Khristael

www.facebook.com/oasisdelalmakhristael



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